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Ciudades Flotantes

Fuente: Comunidad Portuaria
30 de enero de 2015
Quién no quisiera viajar a bordo de enormes ciudades flotantes y disfrutar de grandes recorridos para conocer diferentes partes del mundo. Pero no todo es lujo, glamour y amor por el mar y la vida. Pocas veces nos preguntamos ¿qué pasa cuando un barco de pasajeros tiene que surcar los mares? Las cifras de arribos a puertos del mundo siguen creciendo. El turismo por los mares aumenta y cada vez son más las empresas que deciden tomar el timón y ofrecer grandes paquetes con largos viajes y alrededor de 20 millones de pasajeros elijen cada año este medio para viajar.

Pero estas gigantescas ciudades flotantes son grandes urbes contaminantes que esconden toneladas de basura arrojadas sin ningún cuidado al mar todos los días. En sus instalaciones aguardan piscinas, saunas, campos de golf, centros comerciales, teatros, cines, y todas generan basura y desperdicios.

De acuerdo a la organización internacional dedicada a la conservación del medio marino, Oceana, un crucero de gran tamaño (2,000-3,000 pasajeros) puede generar alrededor de mil toneladas diarias de residuos, que incluyen de 500 mil a 800 mil litros de aguas grises, unos 100 mil litros de aguas negras, de 13 mil a 26 mil litros de aguas oleosas procedentes de las sentinas, entre 7 mil y 10 mil 500 kilos de basura y residuos sólidos, y de 60 a 130 kilos de sustancias tóxicas (restos de pinturas, pilas, material médico o agentes de limpieza en seco usados en tintorería). Es decir, cada pasajero genera al día más de 350 litros de desechos, de basura.

Pero no sólo es la contaminación que genera el uso que los habitantes hacen de esta ciudad, sino también su funcionamiento requiere del consumo de combustible y esto causa un gigantesco impacto al ambiente marino. Por ejemplo, un crucero gasta de combustible lo que requieren unos 12 mil vehículos. 

Lo más delicado es que el buque de pasajeros no utiliza gasoil, pues el tipo de combustible utilizado resulta 50 veces más tóxico que el habitual. A los humos de los motores debe sumarse el procedente de la incineración de las basuras (plásticos y papeles), práctica bastante común en este tipo de barcos según Oceana.

Sin embargo, la culpa no la tienen las navieras. La culpa es de una legislación que permite la impunidad en aguas internacionales. Mientras que cualquier municipio costero está sometido a numerosas normas que tratan de evitar la contaminación del litoral, los cruceros pueden verter todo tipo de restos orgánicos y aguas sin tratar cuando se encuentran a más de cuatro millas de la costa.

Alternativas sustentables

Para inhibir las emisiones contaminantes, han  surgido algunas alternativas y se espera que paulatinamente se vaya modificando la tecnología de los cruceros.

Por ejemplo, se construyó una nueva embarcación: el "Quantum of the Seas", el primer buque en incorporar una conexión sin cable en alta velocidad a través de un satélite, algo que permite a los turistas estar conectados a través de sus dispositivos durante 24 horas en alta mar.

Pero lo más atractivo, una de sus novedades más destacadas de este navío es su sistema de navegación: el buque se desliza por el océano ayudado por unas burbujas que él mismo fabrica, y que le ayudan a reducir la contaminación en las aguas por las que navega.

Un atractivo de ocio que posee el barco es ver en acción a los dos primeros camareros robots del mundo, a quienes los invitados encargan cócteles mediante unas tabletas que se reparten entre las mesas.

La realidad

Para Susana Enríquez Domínguez, investigadora del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICMyL) de la UNAM, los desechos que arroja el ser humano a los océanos y el cambio global del planeta amenazan la vida de los organismos que habitan el arrecife de coral, tanto los corales como su fauna y flora, incluidas macroalgas y la pradera submarina tropical.

Las embarcaciones y cruceros, advirtió la especialista, además del crecimiento urbano y el mal manejo de los residuos que producen los hoteles tipo resort “enriquecen en nutrientes ambientes que modifican la naturaleza y permite que especies oportunistas de rápido crecimiento, incluso de orígenes ajenos, sean las que tomen el relevo y cambien la comunidad de organismos, lo que afecta a esos ecosistemas tropicales. Por ello, el ser humano es su principal amenaza”, alertó.

“Otros riesgos asociados a la presión turística y antropogénica local son la sedimentación, los encallamientos que afectan directamente su estructura y la contaminación por uso y abuso de combustibles fósiles para abastecer el incremento de tráfico marítimo (embarcaciones de recreo y cruceros)”, reiteró.

Six Golden Pearls (7 Perlas Doradas)

La conciencia por cuidar el medio ambiente por parte de las empresas navieras ha surtido efecto y afortunadamente MSC Cruceros es una de la primeras compañías en recibir la certificación “6 Perlas Doradas”, para los barcos de la familia “Fantasia”, otorgada por la sociedad de clasificación internacional Bureau Veritas.

El reconocimiento “7 Perlas Doradas” es un proyecto integrado de certificación voluntaria único que comprende una certificación de sistemas avanzados de tratamiento de aire, agua y residuos para las emisiones nocivas, así como también una certificación de gestión medioambiental, seguridad alimentaria y  de seguridad y salud en el trabajo.

Los buques de la flota están equipados con incineradores, trituradoras y compactadoras para el procesamiento de la basura, con separadores de agua y aceite con capacidad de almacenaje para dos días de actividad. El uso de ese equipamiento garantiza al barco la máxima seguridad medioambiental y el pleno funcionamiento, incluso para distancias más largas.

En ese sentido, la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA) ha dispuesto desde hace un par de años privilegiar la eficiencia energética adoptando prácticas como el uso de agua caliente reciclada para la calefacción de los camarotes, el uso de ventanas tintadas para mantener los pasillos fríos reduciendo el uso de aire acondicionado, la incorporación de luces LED que duran 25 veces más que las normales, usan un 80% menos de energía y generan un 50% menos de calor, lo que también reduce las emisiones de aire.

Lo cierto es que como cualquier industria, la de los cruceros tiene claros intereses y también genera grandes cantidades contaminantes, pero es un sector que se mantiene y seguirá creciendo en todo el mundo porque el ser humano lo pide así.



 

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